Buscás en internet “bodegas en Cafayate” con una idea de viaje en la mente: caminar en busca de las mejores bodegas por pueblos de casas bajitas y calles de tierra, de esos que transmiten tranquilidad y ritmo lento, rodeado de montañas imponentes y viñedos. Si eso es lo que tu imaginación te está pidiendo, entonces Cafayate, en la provincia de Salta, tiene que ser tu próximo destino a visitar en tus próximas vacaciones.
Se trata sin dudas de uno de los destinos más visitados por los apasionados del paisaje norteño y del buen vino argentino. Ésto último no es un capricho o un detalle más: Cafayate es el epicentro de los viñedos de altura, donde la uva crece entre los 1.600 y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Esa condición le da a sus productos un carácter único, especialmente al vino Torrontés, considerado el vino blanco emblemático del país.
Desde hace años, la ruta del vino en Cafayate se convirtió en una de las experiencias más buscadas por viajeros nacionales e internacionales que, además de conocer paisajes impresionantes, quieren probar sabores deliciosos en el lugar donde nacieron.
No se trata solo de tomar distintos vinos, sino de recorrer paisajes espectaculares de los Valles Calchaquíes, conocer la historia de familias bodegueras que hace generaciones producen sus etiquetas, y descubrir cómo la cultura local se entrelaza con la gastronomía, el folclore y las tradiciones andinas.
Por esto y más, vamos a sugerirte un recorrido por las bodegas de Cafayate y cuáles son las excursiones que no te podés perder para vivir a pleno tus próximas vacaciones.
La Ruta del Vino en Cafayate: cómo llegar y por dónde arrancar
Para arrancar, tené en cuenta que vas a volar hasta la ciudad de Salta (Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes) y desde ahí te esperan unas tres horas de viaje en auto o micro (son unos 190 kilómetros). En auto o en micro, es lo mismo: el camino es la primera excursión que vas a hacer.
La Quebrada de las Conchas, por la Ruta Nacional 68, es un desfile de colores que te deja sin aliento. Frená, es obligatorio. Hay formaciones rocosas que parecen la escenografía de Marte: la Garganta del Diablo, el Anfiteatro (donde a veces hay músicos tocando) y los Castillos son paradas clave. No te apures, porque cada curva es una foto distinta.
El pueblo
Cuando llegás a Cafayate, te encontrás con ese trazado clásico del Norte: una plaza central que es el punto neurálgico, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el Edificio Municipal alrededor. Dejá el auto o tu mochila en el alojamiento y empezá a caminar.
Lo bueno de Cafayate es que las bodegas están, literalmente, a mano. Podés arrancar tu ruta del vino a pie. Desde la plaza, enfilá por la calle Avenida Güemes Sur o por las que la rodean. Ahí nomás, cerquita, tenés algunas joyitas.
Nuestro consejo es que te tomes al menos tres días para este plan. No solo para las bodegas, sino para bajar un cambio, sentarte en la plaza, charlar con algún vecino, y disfrutar la paz que irradian esos cerros colorados.
Recorrido a pie por las bodegas más cercanas
Si sos de los que disfrutan de un buen vino y querés evitar traslados, armate un recorrido por las bodegas que podés visitar solo caminando:
- Bodega Nanni: Es una de las bodegas orgánicas pioneras de la zona. Es una gran opción para arrancar porque está a unas pocas cuadras de la plaza. Vas a ver el proceso completo, desde la prensa antigua hasta la degustación en el patio.
- Bodega Domingo Hermanos: Con una larga tradición familiar, sus visitas guiadas son súper cálidas. Es el lugar ideal para probar el famoso vino patero, ese que se hacía de forma más rústica, pisando la uva, y es bien dulce.
- Bodega El Porvenir de Cafayate: Una casa más chica, pero con una apuesta fuerte a la calidad y la innovación. Si te gusta el Torrontés, probá el Laborum. Está cerca, sobre la calle Rivadavia, y vale la pena pasar a chusmear su casona antigua.
Después de este paseo, no podés dejar de visitar el Museo de la Vid y el Vino, que está muy cerca. Es un espacio moderno e interactivo que te cuenta, de forma muy entretenida, la historia de cómo la viticultura se instaló en los Valles Calchaquíes. Es una parada obligatoria si querés entender por qué Cafayate es lo que es.
Excursiones imperdibles para descubrir las bodegas de Cafayate
Lo primero que te sugerimos es tomar una excursión que propone una visita guiada por distintas bodegas seleccionadas de Cafayate. La experiencia incluye recorridos por los viñedos, explicaciones sobre la historia del vino en los Valles Calchaquíes y, por supuesto, degustaciones de las marcas más exclusivas de la región.
Tenemos, por otro lado, excursiones programadas para que conozcas el Museo de la Vid y el Vino de Cafayate con un guía, pero que también incluye una degustación de vinos locales que permite poner en práctica lo aprendido. It is a perfect plan for those looking for a more cultural and educational approach within the wine route.
Instead, a visit to one of the most recognized wineries: the excursions má wine and cheese tasting in their vineyards. It is the perfect experience for those looking for “something more”.
And for the most demanding palates, the excursive of premium wines and cheeses in Cafayate is the ideal way to explore local flavors. This experience includes a selection of high-end labels from different wineries with artisanal cheeses from the area. The interesting thing is the play of pairings: how the intense flavor of a Torrontés is balanced with the creamy texture of a goatés cheese, or how a Malbec is enhanced with more seasoned cheeses. It is a sensory experience that takes the wine route to a gourmet level.
The charm of the wine route in Cafayate
Visitar las , each activity adds nuances to a journey that leaves a mark.
The Cafayate wine route is, in short, an invitation to live with the five senses: look at the mountains, breathe the dry air of the valleys, listen to the silence of the landscape, taste wines and touch them. trip that combines pleasure, culture and nature.