Bodegas en Cafayate: cuáles visitar y cómo hacer la ruta del vino

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  Tangol 12/10/2025

Buscás en internet “bodegas en Cafayate” con una idea de viaje en la mente: caminar en busca de las mejores bodegas por pueblos de casas bajitas y calles de tierra, de esos que transmiten tranquilidad y ritmo lento, rodeado de montañas imponentes y viñedos. Si eso es lo que tu imaginación te está pidiendo, entonces Cafayate, en la provincia de Salta, tiene que ser tu próximo destino a visitar en tus próximas vacaciones.

Se trata sin dudas de uno de los destinos más visitados por los apasionados del paisaje norteño y del buen vino argentino. Ésto último no es un capricho o un detalle más: Cafayate es el epicentro de los viñedos de altura, donde la uva crece entre los 1.600 y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Esa condición le da a sus productos un carácter único, especialmente al vino Torrontés, considerado el vino blanco emblemático del país.

Desde hace años, la ruta del vino en Cafayate se convirtió en una de las experiencias más buscadas por viajeros nacionales e internacionales que, además de conocer paisajes impresionantes, quieren probar sabores deliciosos en el lugar donde nacieron.

No se trata solo de tomar distintos vinos, sino de recorrer paisajes espectaculares de los Valles Calchaquíes, conocer la historia de familias bodegueras que hace generaciones producen sus etiquetas, y descubrir cómo la cultura local se entrelaza con la gastronomía, el folclore y las tradiciones andinas.

Por esto y más, vamos a sugerirte un recorrido por las bodegas de Cafayate y cuáles son las excursiones que no te podés perder para vivir a pleno tus próximas vacaciones.

 

La Ruta del Vino en Cafayate: cómo llegar y por dónde arrancar

Para arrancar, tené en cuenta que vas a volar hasta la ciudad de Salta (Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes) y desde ahí te esperan unas tres horas de viaje en auto o micro (son unos 190 kilómetros). En auto o en micro, es lo mismo: el camino es la primera excursión que vas a hacer.

La Quebrada de las Conchas, por la Ruta Nacional 68, es un desfile de colores que te deja sin aliento. Frená, es obligatorio. Hay formaciones rocosas que parecen la escenografía de Marte: la Garganta del Diablo, el Anfiteatro (donde a veces hay músicos tocando) y los Castillos son paradas clave. No te apures, porque cada curva es una foto distinta.

El pueblo

Cuando llegás a Cafayate, te encontrás con ese trazado clásico del Norte: una plaza central que es el punto neurálgico, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el Edificio Municipal alrededor. Dejá el auto o tu mochila en el alojamiento y empezá a caminar.

Lo bueno de Cafayate es que las bodegas están, literalmente, a mano. Podés arrancar tu ruta del vino a pie. Desde la plaza, enfilá por la calle Avenida Güemes Sur o por las que la rodean. Ahí nomás, cerquita, tenés algunas joyitas.

Nuestro consejo es que te tomes al menos tres días para este plan. No solo para las bodegas, sino para bajar un cambio, sentarte en la plaza, charlar con algún vecino, y disfrutar la paz que irradian esos cerros colorados.

Recorrido a pie por las bodegas más cercanas

Si sos de los que disfrutan de un buen vino y querés evitar traslados, armate un recorrido por las bodegas que podés visitar solo caminando:

  • Bodega Nanni: Es una de las bodegas orgánicas pioneras de la zona. Es una gran opción para arrancar porque está a unas pocas cuadras de la plaza. Vas a ver el proceso completo, desde la prensa antigua hasta la degustación en el patio.
  • Bodega Domingo Hermanos: Con una larga tradición familiar, sus visitas guiadas son súper cálidas. Es el lugar ideal para probar el famoso vino patero, ese que se hacía de forma más rústica, pisando la uva, y es bien dulce.
  • Bodega El Porvenir de Cafayate: Una casa más chica, pero con una apuesta fuerte a la calidad y la innovación. Si te gusta el Torrontés, probá el Laborum. Está cerca, sobre la calle Rivadavia, y vale la pena pasar a chusmear su casona antigua.

Después de este paseo, no podés dejar de visitar el Museo de la Vid y el Vino, que está muy cerca. Es un espacio moderno e interactivo que te cuenta, de forma muy entretenida, la historia de cómo la viticultura se instaló en los Valles Calchaquíes. Es una parada obligatoria si querés entender por qué Cafayate es lo que es.

Excursiones imperdibles para descubrir las bodegas de Cafayate

Lo primero que te sugerimos es tomar una excursión que propone una visita guiada por distintas bodegas seleccionadas de Cafayate. La experiencia incluye recorridos por los viñedos, explicaciones sobre la historia del vino en los Valles Calchaquíes y, por supuesto, degustaciones de las marcas más exclusivas de la región.

Tenemos, por otro lado, excursiones programadas para que conozcas el Museo de la Vid y el Vino de Cafayate con un guía, pero que también incluye una degustación de vinos locales que permite poner en práctica lo aprendido. Es un plan perfecto para quienes buscan un enfoque más cultural y educativo dentro de la ruta del vino.

Sino, una visita a una de las bodegas más reconocidas: la Bodega El Esteco, ubicada en un entorno de ensueño, con viñedos que se funden con el paisaje montañoso. Una de las excursiones más originales que tenemos es la cabalgata con degustación de vinos y quesos en sus viñedos. Es la experiencia perfecta para quienes buscan “algo más”.

Y para los paladares más exigentes, la excursión de degustación de vinos y quesos premium en Cafayate es la forma ideal de explorar los sabores locales. Esta experiencia reúne una selección de etiquetas de alta gama de distintas bodegas con quesos artesanales de la zona. Lo interesante es el juego de maridajes: cómo el sabor intenso de un Torrontés se equilibra con la textura cremosa de un queso de cabra, o cómo un Malbec se potencia con quesos más estacionados. Es una experiencia sensorial que lleva la ruta del vino a un nivel gourmet.

 

El encanto de la ruta del vino en Cafayate

Visitar las bodegas de Cafayate no es solo una experiencia para amantes del vino. Es una forma de entrar en contacto con una región donde la naturaleza extrema, la cultura andina y la pasión vitivinícola se combinan en un paisaje inolvidable.

Desde una cabalgata por los viñedos de la Bodega El Esteco, pasando por un picnic en la Bodega Piattelli Cafayate, hasta la visita al Museo del Vino Cafayate, cada actividad suma matices a un viaje que deja huella.

La ruta del vino Cafayate es, en definitiva, una invitación a vivir con los cinco sentidos: mirar las montañas, respirar el aire seco de los valles, escuchar el silencio del paisaje, saborear vinos únicos y tocar la tierra que los hace posibles. Un viaje que combina placer, cultura y naturaleza.









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