Mendoza concentra dos cuencas principales aptas para el rafting, cada una con un carácter bien distinto. El río Mendoza, que nace en la Cordillera de los Andes y desciende hasta el embalse de Potrerillos, es el más elegido por su cercanía a la capital y por la variedad de tramos que ofrece a lo largo del año. Más al sur, el río Atuel, que atraviesa el Cañón del Atuel cerca de San Rafael, propone un descenso de menor exigencia técnica pero con un entorno de cañones y paredones que pocos ríos de la región pueden igualar.
Donde hacer rafting en Mendoza depende, en gran medida, de qué tipo de experiencia se busca: rápidos técnicos y recorridos largos en el río Mendoza, o una salida más accesible y panorámica en el Atuel.
Esta guía repasa los lugares para hacer rafting en Mendoza, los aspectos técnicos que conviene conocer antes de subirse a una balsa, qué excursiones convienen, las rutas de acceso a cada río y las preguntas que más se repiten entre quienes planean su primera bajada.
Cuestiones técnicas del rafting en los ríos mendocinos
Los ríos se clasifican según una escala internacional que va de I a VI, donde I señala una corriente tranquila y VI un tramo prácticamente innavegable. El río Mendoza, en su tramo recreativo, suele presentar rápidos de clase II a III, que pueden llegar a clase III+ en los meses de mayor deshielo, entre diciembre y marzo. En ese periodo el caudal aumenta de manera considerable. De abril a septiembre el nivel del agua baja y la navegación se vuelve más tranquila.
El río Atuel, en cambio, se mantiene en un nivel II durante todo el año en la zona de Valle Grande, lo que lo vuelve una opción más previsible. Ninguna excursión exige experiencia previa, aunque sí se pide saber nadar y participar activamente del remo, ya que el rafting es, ante todo, un deporte de equipo.
Los guías suelen contar con certificación internacional en rescate de aguas blancas y las salidas van acompañadas por un kayak de seguridad. El equipo estándar incluye traje de neopreno, botas, chaleco salvavidas, casco y remo.
Excursión de rafting en el río Mendoza desde Potrerillos
La excursión de rafting en Potrerillos, Mendoza, es la más elegida por quienes se hospedan en hoteles céntricos. Incluye el traslado y una charla de seguridad en la base de operaciones, junto al dique. Desde ahí, la modalidad de medio día parte del Campamento Los Árboles y cubre unos doce kilómetros en verano y ocho en invierno, con rápidos de clase II y III que se completan en aproximadamente una hora.
Existe también una jornada de día completo, disponible solo en verano, que arranca en Cerro Negro y recorre cerca de treinta kilómetros río abajo, con rápidos que alcanzan clase III y III+, además de una parada para el almuerzo a orillas del río. La edad mínima suele ubicarse en nueve años para la versión de medio día y en quince para la de jornada completa.
Combinado de canopy y rafting en Potrerillos
Otra manera de aprovechar un solo día en la zona es sumar rafting y canopy en la misma salida. La jornada comienza con la navegación en el río Mendoza, con rápidos de clase II ideales para una primera experiencia. Continúa con un circuito de canopy de unos mil cuatrocientos metros distribuidos en varias etapas, a sesenta metros de altura, con vistas al Valle de Potrerillos y al Cordón del Plata.
La actividad completa, contando traslados, suele extenderse por unas diez horas y no exige experiencia previa en ninguna de las dos disciplinas, aunque sí un nivel de exigencia física media.
Rutas y accesos a los ríos de Mendoza para practicar rafting
Para llegar a la zona de rafting en Mendoza, Potrerillos, el acceso habitual desde la capital es por la Ruta Nacional 40 y luego la Ruta Nacional 7, un trayecto de unos setenta kilómetros hasta una localidad ubicada a 1.377 metros sobre el nivel del mar.
El río Mendoza en ese tramo es grande y abierto, con un caudal que varía notablemente entre estaciones: en verano arrastra sedimentos y forma olas de alta intensidad, mientras que en invierno el nivel más bajo deja ver las rocas sumergidas. Empresas con base sobre la Ruta 7, antes del dique, ofrecen recorridos de doce kilómetros con una elevación máxima de 1.400 metros y una dificultad fácil a moderada, usando botes autoevacuantes preparados para aguas de deshielo.
El rafting en Uspallata, Mendoza, tiene otra particularidad: varias agencias con base en ese pueblo cordillerano organizan salidas de dieciséis kilómetros y aproximadamente una hora y cuarto de navegación efectiva sobre el río Mendoza, con traslado incluido desde la base operacional hasta el punto de embarque. Es una alternativa para quien se aloja en la zona de Uspallata y prefiere no trasladarse hasta Potrerillos para practicar la actividad.
Hacia el oeste de la capital, en la zona de Las Compuertas y Cacheuta, a unos cuarenta minutos de Mendoza, opera la empresa de rafting Betancourt de Mendoza, con más de tres décadas de trayectoria en el río Mendoza y un parador con piscinas, quinchos y cabañas junto a la ribera. El rafting en Cacheuta, Mendoza, suele combinarse con una visita al parque Termas de Cacheuta, lo que permite sumar una tarde de relax después de la actividad de aventura.
Por su parte, el rafting en el río Atuel se concentra en San Rafael, donde el acceso se hace por la ruta provincial 173, que une la ciudad con los diques de Valle Grande y El Nihuil en un recorrido total de ochenta y cinco kilómetros. El rafting en San Rafael, tiene como principal atractivo el paisaje del cañón, con paredones que llegan a los doscientos sesenta metros de altura. La dificultad es baja, por lo que el deporte es apto para casi cualquier persona, incluidos niños desde los cuatro o cinco años según la empresa.
¿Cuánto sale hacer rafting en Mendoza?
El precio del rafting en Mendoza depende del río, la duración del recorrido y si se contrata con traslado desde la ciudad. Los recorridos cortos de una hora en el río Mendoza suelen tener un valor más accesible que las jornadas de día completo, que incluyen almuerzo y varias horas de navegación.
En el Atuel, por tratarse de recorridos más breves y de menor dificultad técnica, los precios tienden a ser más bajos, aunque conviene tener en cuenta que la mayoría de las empresas de esa zona no ofrecen traslado propio desde San Rafael.
¿Es necesario saber nadar o tener experiencia previa?
No se requiere experiencia previa en ninguno de los dos ríos, pero sí es obligatorio saber nadar. Antes de cada bajada, los guías explican los movimientos básicos de remo y los protocolos de seguridad, y acompañan a los participantes con un kayak de apoyo durante todo el recorrido.
¿Cuál es la mejor época del año para hacer rafting?
En el río Mendoza, el verano ofrece el caudal más alto y los rápidos más intensos, mientras que entre abril y septiembre la navegación es más tranquila por el menor nivel de agua. El río Atuel, en cambio, mantiene una dificultad baja durante todo el año, por lo que puede practicarse en cualquier temporada sin grandes variaciones.
¿A partir de qué edad pueden participar los niños?
En el río Atuel, la mayoría de las empresas admite participantes desde los cuatro o cinco años, dado el bajo nivel de exigencia del recorrido. En el río Mendoza, la edad mínima suele ubicarse entre los seis y los nueve años para los tramos cortos, y se eleva a quince años en las jornadas de mayor exigencia, como los recorridos de día completo o los tramos de clase III+.
¿Qué hay que llevar el día de la excursión?
Conviene llevar traje de baño, calzado cerrado que pueda mojarse, una muda de ropa seca y una toalla para el recambio posterior. El equipo técnico, como el traje de neopreno, el casco, el chaleco salvavidas y el remo, lo proveen las empresas en la base de operaciones. También se recomienda protector solar y, según la estación, algún abrigo liviano para después de salir del agua.