Silencio reparador y atención cercana después de días intensos recorriendo Puerto Madryn juntas
Complejo 21 De Enero
Después de varias noches movidas durante el tour de Tangol, llegar al Complejo 21 de Enero fue un verdadero descanso. En Av. Julio Verne se siente una tranquilidad especial: dormimos con la ventana entreabierta y no escuchamos más que algún pájaro. Mi hija adolescente agradeció muchísimo ese silencio. El personal fue cálido y atento desde el primer momento; una tarde, al preguntarle por una farmacia, la recepcionista nos dibujó un pequeño mapa y llamó para confirmar el horario. El cuarto estaba limpio, cómodo y ordenado, y todo resultó sencillo, sin apuros. Nos fuimos muy agradecidas y con ganas de volver a Puerto Madryn.