Capital Federal es solo una pequeña parte de las maravillas que hay para conocer en Buenos Aires. A pocos kilómetros de la ciudad, en el campo bonaerense, el entorno cambia por completo: el bullicio de las bocinas y las multitudes se convierte en canto de pájaros y música folclórica, los altos edificios se achican y se vuelven casas con jardines y patios, y la cultura de metrópoli porteña se torna tradicional y campestre.
Vale mucho la pena salirse un poco de los límites de CABA para encontrar una vibra completamente diferente. Porque allá en el interior de la pampa bonaerense, entre campos agrícolas y ganaderos, casa quintas, barrios residenciales y otras cosas, se encuentran las estancias de campo, lugares de largas extensiones de verde, con caballos y otros animales sueltos, aljibes antiguos, carretas, y casonas enormes de estilo colonial. Lugares donde se sostienen las tradiciones del siglo XX y XIX: asados, peñas, costumbres, y otras formas de vivir.
En esta nota queremos contarte cuáles son las mejores estancias de campo para pasar una tarde, qué se puede hacer en los pueblos más pintorescos y acogedores. Desde planes con cabalgatas, días de campo con pileta u opciones con almuerzo y alojamiento incluidos. Si querés elegir tu escapada ya mismo, revisá nuestras opciones de estancias en Buenos Aires para día de campo. Y si querés conocer las propuestas en detalle, seguí leyendo.
Estancias en provincia de Buenos Aires para día de campo
Estos sitios esconden historias fascinantes de la herencia colonial y de la vida, lucha y resistencia de los gauchos argentinos. Si no estás familiarizado con ese último concepto y querés aprender su historia y cómo es su cultura, antes que nada, te recomendamos que busques en Internet los cuadros del gran pintor Molina Campos y leas Martín Fierro de José Hernández o Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes, que son dos clásicos de la literatura nacional.
Además, en un solo día en una estancia de campo vas a notar que cada una tiene su propia personalidad, su encanto particular. Es una oportunidad única para ver de cerca a los caballos criollos y cabalgar por los campos, deslumbrarse con una exhibición de destreza gaucha, aprender sobre el mate y sus variados simbolismos, y comer un rico asado argentino, obviamente.
Veamos las mejores estancias para pasar un día de campo en Buenos Aires.
Estancia Don Silvano
Nuestra primera recomendación es la Estancia Don Silvano, un verdadero clásico que enamora desde el primer momento. Está en San Miguel del Monte, un pueblito a unos 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (dos horas de viaje de ida).
La historia de esta estancia se remonta a 1930, cuando fue fundada por el inmigrante italiano Silvano Donati. Él llegó de niño junto a su familia, se instaló en la pampa, y empezó a trabajar en un almacén. Luego logró abrir el suyo propio y en 1940 compró las tierras a la familia irlandesa Lennon. El casco, construido en 1930 con estilo victoriano, se convirtió en el corazón de la estancia de 380 hectáreas.
Con el tiempo, Silvano empezó a recibir amigos que pedían quedarse más de un día, lo que lo llevó a habilitar las primeras habitaciones. Así nació una tradición que ya atraviesa cuatro generaciones. Su yerno Santiago amplió las instalaciones con nuevas habitaciones y un comedor para 200 personas, pero fue Carlos, su nieto, quien impulsó el crecimiento con más salones y un hotel de 16 habitaciones en la antigua caballeriza, sumadas a las del casco.
Hoy, la estancia cuenta con 25 habitaciones equipadas con todas las comodidades modernas y capacidad para 70 huéspedes, manteniendo viva la hospitalidad iniciada por Don Silvano hace más de un siglo.
Visitar la estancia Don Silvano es una experiencia completísima: te reciben con unas ricas empanadas caseras y vino, o una bebida bien fresca. Luego te esperan actividades para todos los gustos: desde una cabalgata tranquila por los extensos campos, ideal para principiantes y para los más experimentados, hasta paseos en carruaje.
Y si quieren ver una de las cosas más representativas de nuestra cultura, no se pueden perder la demostración de destreza criolla y la carrera de sortijas. A la hora del almuerzo, un asado de carne argentina acompañado de ensaladas frescas y papas fritas caseras. Y si queda lugar, el postre es un budín de pan con crema y dulce de leche o un helado. Para terminar la jornada, te esperan con una rica merienda de mate cocido o café con unas tortas fritas.
Estancia Puesto Viejo
La Estancia Puesto Viejo está situada en un extenso campo de la localidad de Cañuelas, a tan solo una hora de la ciudad. Es una opción que si bien no es tan popular como la previa, tiene un encanto particular que la hace especial.
Acá la actividad estrella es la cabalgata. La posibilidad de pasar un día entero montando a caballo y explorando la pampa húmeda de una manera más activa y aventurera es imperdible. Si te apasionan los caballos, éste es el lugar: son hermosos, los tienen bien cuidados, y están tan domesticados, así que no vas a tener problemas si sos principiante.
La excursión ideal es la cabalgata con día de campo, que cubre el traslado desde Buenos Aires a la estancia y un paseo a caballo con expertos de unas tres horas de duración. Es una experiencia inmersiva, para desconectarse de todo y dejarse llevar por el ritmo de la naturaleza.
Claro que, después de tanta actividad, el almuerzo es más que bienvenido. El asado, servido en el quincho de la estancia, es el momento de reponer energías y compartir anécdotas con los demás viajeros y con los anfitriones. Es una opción para quienes buscan un día de campo con cabalgatas en Buenos Aires, sin tantas demostraciones o espectáculos, y con el foco puesto en la conexión con los animales.
Estancia La Bandada
Otra opción que es pura elegancia y sofisticación sin perder la esencia del campo argentino es pasar un día en la Estancia La Bandada. También ubicada por la zona de San Miguel del Monte, a una hora de CABA, es una estancia que se destaca por su estilo, por la calidez de su servicio y por la tranquilidad que se respira en cada rincón.
El casco de la estancia es una casona antigua que fue restaurada con un gusto exquisito, y los jardines son simplemente espectaculares, ideales para una caminata o para simplemente sentarse a leer un libro y disfrutar del sol.
Los caseros te reciben con una copa de bienvenida y un almuerzo espectacular, que combina el asado tradicional con un toque gourmet a base de productos de estación, utilizando productos frescos y de la huerta de la estancia.
Después del almuerzo, hay tiempo para las actividades clásicas, como la cabalgata por los alrededores o un paseo en carruaje. Y si vas en verano y el calor aprieta, llevá malla, porque hay una pileta (piscina) para refrescarse y disfrutar del paisaje.
Es una experiencia perfecta para parejas, para quienes buscan una escapada romántica o simplemente para quienes quieren un plan de relax total. Es una de esas estancias que te deja con ganas de volver una y otra vez.
Estancia Santa Susana
Para los que buscan un paseo con más historia y un ambiente familiar, la Estancia Santa Susana es una parada obligada. Ubicada en Los Cardales, cerca de Luján, es una de las estancias más famosas y con más tradición en el circuito turístico. Su historia se remonta a 1860, y el casco principal, con su arquitectura colonial, te transporta a otra época.
La experiencia en Santa Susana es una fiesta de principio a fin. Te reciben con una bienvenida con empanadas y vino, y mientras, te deleitan con un show de folclore y música en vivo. Después de esa entrada te ofrecen paseos a caballo o en carruaje, y la gran atracción del día: el espectáculo de destreza gaucha. Los gauchos demuestran sus habilidades en la carrera de sortijas y la carrera de anillas, y el gran final es la tropilla de mansos, un espectáculo donde un grupo de caballos corre libremente, una imagen que es pura poesía y libertad.
Pasemos a lo que seguro te estás preguntando: el almuerzo. Si pensás en un asado espectacular, acertaste. Diferentes cortes de carne, ensaladas y postre, y todo servido en un salón muy amplio, ideal para grupos grandes. Como en toda buena fiesta, el almuerzo va acompañado de un show de tango y folclore, para que no te olvides de la esencia cultural de nuestro país.
Estancia La Cinacina
Para finalizar tenemos para contarte de otra opción que mezcla la historia y la arquitectura de una casona antigua con una propuesta más íntima y un servicio personalizado. En la Estancia La Cinacina, una joya escondida en San Antonio de Areco, vas a quedar enamorado.
El pueblo se ubica 122 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, unas dos horas y media, pero vale la pena cada minuto del viaje porque se lo conoce como la "cuna de la tradición" y es como un museo a cielo abierto de la tradición gauchesca.
El casco de la estancia es una casona de 1800, con sus muebles antiguos, sus fotos de época, y sus jardines impecables. La jornada de día de campo es tranquila y relajada. Te reciben con un cóctel de bienvenida, y luego, a disfrutar de un asado espectacular, cocinado en un horno de barro, con una variedad de carnes y ensaladas.
Después del almuerzo, te ofrecen un paseo a caballo por los alrededores, y lo mejor de todo es la visita a la pulpería de la estancia, un lugar que parece sacado de un cuadro de Molina Campos, donde podés tomar un vermú y charlar con los anfitriones.
La Cinacina es una opción perfecta para quienes quieren un día de campo solos, con amigos o en familia. Tiene un toque de historia y la posibilidad de conocer un pueblo tan hermoso como San Antonio de Areco. Es una experiencia más cultural, más pausada, para disfrutar sin apuro de la esencia del campo argentino.