Qué Rutas de Cicloturismo Hay en Bogotá

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  Viviana Arévalo 12/02/2026

Explorar Bogotá en bicicleta no es solo una forma de moverse. Es una manera de sentir la ciudad desde adentro, al ritmo de sus barrios, sus parques y su energía cotidiana. El aire frío de la mañana despierta los sentidos, los colores urbanos cambian con cada cuadra y aparecen escenas que nunca se ven desde un auto convencional. La experiencia se vuelve cercana, real y profundamente humana.

En los últimos años, el cicloturismo bogotano dejó de ser una práctica local para transformarse en uno de los planes más auténticos para descubrir la capital. Viajeros que buscan experiencias sostenibles, deportivas y culturales encuentran aquí una ciudad preparada para recorrerse sobre dos ruedas, con espacios pensados para disfrutar y no solo para transitar.

Bogotá desarrolló una de las redes de movilidad en bicicleta más extensas de América Latina. Sus trayectos conectan grandes parques urbanos, corredores verdes, zonas históricas y sectores gastronómicos en un mismo recorrido continuo. Esta integración permite diseñar rutas tranquilas para familias, trayectos deportivos de mayor distancia o paseos urbanos con mirada turística. Para quien visita la ciudad, la bicicleta representa libertad, cercanía con la vida local y la posibilidad de descubrir cada rincón sin el estrés del tráfico.

Leer Bogotá pedaleando cambia la perspectiva. Y una vez que se empieza, resulta difícil volver a mirarla de la misma forma.

 

 

La red de ciclorutas y su impacto en el turismo urbano

Muchos viajeros se preguntan con cuántas ciclorutas cuenta Bogotá antes de planear su visita. La ciudad supera los seiscientos kilómetros de infraestructura exclusiva para bicicletas. Esta red conecta el norte con el sur y permite atravesar zonas residenciales, centros culturales y áreas naturales sin perder continuidad.

Las ciclorutas de Bogotá no solo cumplen una función de movilidad diaria. También crean experiencias de viaje sostenibles.

Puedes recorrer el Parque Metropolitano Simón Bolívar, avanzar hacia el centro histórico y terminar la jornada en barrios gastronómicos sin depender del tráfico. Esta integración convierte a la bicicleta en una herramienta real de descubrimiento urbano.

Además, gran parte de estas rutas cuenta con señalización, iluminación y conexión con sistemas de transporte público, lo que facilita trayectos largos o combinados. Para el turista internacional, esto significa seguridad, orientación clara y posibilidad de recorrer diferentes sectores en un mismo día.

Ciclovía dominical: la experiencia más emblemática

Cada domingo y festivo, Bogotá realiza una transformación urbana que pocas ciudades del mundo han logrado sostener durante décadas. Desde 1974, sus principales avenidas se cierran al tráfico motorizado para dar paso a la ciclovía, un modelo pionero de espacio público activo que hoy inspira programas similares en ciudades de América, Europa y Asia. Más de 120 kilómetros continuos conectan corredores emblemáticos como la Carrera Séptima, la Avenida Boyacá, la Calle 26 y la Calle 80, creando una red recreativa que atraviesa la capital de norte a sur y de oriente a occidente.

Muchos viajeros buscan con anticipación el horario de ciclovía bogotana para planear su experiencia. La jornada comienza alrededor de las 7:00 de la mañana y se extiende hasta las 2:00 de la tarde, un intervalo pensado para aprovechar la luz natural, la temperatura fresca de la sabana y la seguridad operativa del evento. Saber a qué horas comienza la ciclovía en Bogotá permite iniciar temprano, cuando la ciudad despierta lentamente y pedalear resulta más fluido y contemplativo.

La cicloruta de domingo en Bogotá no funciona solo como actividad deportiva. Es un fenómeno social y cultural donde conviven familias, ciclistas aficionados, corredores, patinadores y viajeros curiosos. A lo largo del recorrido aparecen estaciones de hidratación, puntos de mantenimiento para bicicletas, clases guiadas de baile o aeróbicos, muestras gastronómicas y escenarios musicales espontáneos. Esta mezcla convierte la ciclovía en uno de los espacios públicos más vivos de América Latina y en una experiencia turística auténtica que permite entender cómo la ciudad se apropia de sus calles cuando el ruido de los motores desaparece.

Lo que sucede allí cada semana no es solo recreación. Es una demostración de innovación urbana sostenida en el tiempo, donde la movilidad activa, la salud pública y el turismo se encuentran sobre el mismo asfalto. Y para quien la recorre por primera vez, queda claro que Bogotá no se descubre únicamente mirando sus monumentos, sino participando de sus rituales colectivos.

Ciclovía nocturna y nuevas formas de recorrer Bogotá

En fechas especiales aparece la cicloruta nocturna, un evento que modifica por completo la percepción urbana. Pedalear de noche, con iluminación pública y ambiente festivo, crea una atmósfera distinta. La ciudad se vuelve silenciosa en algunos tramos y vibrante en otros. Esta experiencia atrae tanto a residentes como a visitantes que buscan actividades seguras y diferentes.

La apuesta institucional por la movilidad sostenible fortaleció el turismo activo. Bogotá ya no se recorre solo a pie o en vehículo. Ahora se explora desde la bicicleta, con rutas señalizadas, eventos organizados y servicios que facilitan el viaje. 

 

 

 

Rutas recomendadas para hacer cicloturismo en Bogotá

El cicloturismo en Bogotá ofrece trayectos con identidades distintas. La ruta que atraviesa el Parque Simón Bolívar permite pedalear entre zonas verdes amplias y lagos urbanos, ideal para quienes buscan un recorrido tranquilo. El corredor hacia el centro histórico conduce a plazas coloniales, museos y calles con memoria cultural, perfecto para viajeros interesados en historia y arquitectura.

También puedes ir más lejos del recorrido clásico y entrar en una Bogotá que mezcla silencio, agua y memoria ferroviaria. Si pedaleas hacia el noroccidente, la cicloruta que bordea el Humedal Juan Amarillo abre un paisaje inesperado de espejos de agua, aves migratorias y senderos amplios donde el ruido de la ciudad casi desaparece. En el norte, el corredor verde del Parque El Virrey permite un trayecto continuo entre árboles, cafés y zonas residenciales tranquilas, ideal para rodar sin prisa y detenerte cuando algo te llame la atención.

Si buscas una sensación más natural dentro del entorno urbano, la ruta cercana al Humedal Córdoba combina tramos de cicloruta señalizada con miradores de biodiversidad donde es común ver garzas, tingüas y vegetación propia de la sabana. Son recorridos reales, con nombres y caminos concretos, que muestran una ciudad distinta a la de las postales del centro histórico. Aquí la experiencia se vuelve personal. No miras Bogotá desde fuera, la atraviesas lentamente y descubres que, a pocos kilómetros del tráfico, todavía respira naturaleza.

 

 

Consejos prácticos para recorrer la ciudad en bicicleta

Antes de salir a rodar por Bogotá, vale la pena ajustar algunos detalles que cambian por completo la experiencia. Bogotá está a más de 2.600 metros de altura y el clima puede variar en pocas horas. Llevar una capa ligera para la lluvia, hidratación suficiente y protección solar no es un lujo, es parte del recorrido. Cuando el cuerpo se adapta a la altitud y al ritmo de la ciudad, pedalear se vuelve mucho más disfrutable.

Empezar temprano marca la diferencia. En la mañana el aire es más limpio, la temperatura es estable y las ciclorutas se sienten más fluidas. Esa primera hora del día tiene algo especial: la ciudad aún no acelera y puedes avanzar con calma, mirar alrededor y detenerte sin presión. Si no viajas con tu propia bicicleta, encontrarás alquileres confiables cerca de parques metropolitanos, ejes de ciclovía dominical y zonas turísticas. El acceso es sencillo y permite integrarte al plan sin logística complicada.

También ayuda elegir trayectos continuos y bien señalizados. Las ciclorutas en Bogotá están pensadas para moverte con seguridad, pero conocer de antemano hacia dónde vas evita desvíos innecesarios y te permite concentrarte en lo importante: disfrutar el camino.

Una ciudad que se descubre a otro ritmo

Rodar por Bogotá cambia la relación con el destino. Ya no eres solo quien observa monumentos o toma fotografías rápidas. Empiezas a notar conversaciones en las esquinas, aromas que salen de una panadería, parques donde la gente hace pausas reales. El cicloturismo tiene esa capacidad silenciosa de acercarte a la vida cotidiana sin filtros.

Organizar tu visita a Bogotá según el horario de la ciclovía o sumarte a la energía colectiva de la cicloruta de domingos transforma un simple paseo en una experiencia cultural completa. No es solo deporte. Es una forma distinta de leer la ciudad.

Al final del recorrido queda una sensación clara: Bogotá no se entiende del todo desde la ventana de un vehículo. Se entiende mejor cuando la cruzas despacio, cuando eliges tu propio ritmo y cuando descubres que, sobre dos ruedas, la ciudad deja de ser inmensa y empieza a sentirse cercana.

 









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