Valdivia es una de esas ciudades perfectas para organizar una escapada cuando te quedan unos días extra en tu viaje a Santiago de Chile. Ubicada al sur del país, la capital de la Región de los Ríos atrae todos los años a muchos visitantes de distintas partes del mundo.
Más allá de sus paisajes, Valdivia tiene una personalidad única, marcada por su historia alemana y su amor por la cerveza artesanal. La Cervecería Kunstmann, fundada por descendientes de inmigrantes, es una parada tradicional para quienes quieren degustar sabores únicos.
Si ya conociste Santiago o te quedan unos días extras por Chile, conocer qué hacer en Valdivia va a tentarte para una escapada. Y en esta nota vamos a ayudarte a recorrerla de modo que no te pierdas ningún atractivo imprescindible. Puedes revisar nuestro catálogo de planes, tours y excursiones en Valdivia o, si tienes tiempo, seguir leyendo para conocer cada una en detalle.
De Santiago de Chile a Valdivia: cómo organizar tu viaje
Valdivia cuenta con aeropuerto propio (Pichoy), con vuelos regulares desde Santiago y otras ciudades chilenas. También es posible llegar en micro o auto desde Temuco, Osorno o Puerto Montt. Una vez que llegues vas a notar que es una de las ciudades más “caminables” de Chile, por lo que no vas a preocuparte por la movilidad interna: a pie, en bici o en transporte público.
La mejor época para visitar Valdivia depende del tipo de experiencia que se busque. En verano, los días son más largos y cálidos, y el viento, que es constante en esta región, genera menos molestias. En invierno y otoño ocurre exactamente lo contrario (sin embargo, por la poca afluencia turística, suele ser cuando más bajan los precios). Entonces, si buscas una escapada cómoda y de calidad, sugerimos que contemples la primavera y el verano.
Ahora sí, pasemos a las recomendaciones de planes y actividades para hacer en Valdivia.
Paseo por la Costanera
El recorrido más emblemático de Valdivia comienza —y termina, si uno lo desea— junto al río. La Costanera Arturo Prat es el alma de la ciudad, un paseo que bordea las aguas y concentra buena parte de su vida cotidiana. Desde este lugar parten los barcos que navegan los canales y ríos Valdivia y Calle Calle.
Durante el mediodía y la tarde, los estudiantes de la Universidad Austral que salen de clase llenan la costanera de risas y colores en la zona del puente. En tanto, más cerca del puerto, los pescadores ofrecen manjares que no podés dejar de probar en el Mercado. Si te parecía poco, vas a encontrar lobos marinos curioseando por las rocas como guardianes del paisaje.
El recorrido por la Costanera se extiende por varios kilómetros, y en el camino se pueden apreciar puntos de interés como el Muelle Schuster, el Submarino O’Brien —convertido en museo naval—, el Torreón del Barro, la Universidad Austral de Chile y el Péndulo de Foucault, una joya científica con una historia muy interesante.
Visitar el Péndulo de Foucault
A orillas de la costanera se encuentra el Centro de Estudios Científicos (CECs), que alberga uno de los atractivos más curiosos de Valdivia: un Péndulo de Foucault de tamaño monumental, suspendido desde el techo de una estructura moderna y acristalada. Su movimiento fue clave en el experimento para representar la rotación de la Tierra. Es un símbolo de cómo Valdivia combina conocimiento e identidad local, abriendo la ciencia al público en un entorno accesible y bello.
Además, el centro ofrece exposiciones interactivas gratuitas que invitan a comprender los fenómenos naturales desde una mirada lúdica, perfecta para familias y viajeros con espíritu curioso.
Torreón del Barro
A una cuadra de la costanera se levanta el Torreón del Barro, una de las construcciones más antiguas de Valdivia. Levantado en el siglo XVII como parte del sistema defensivo español, su misión era proteger la ciudad de los ataques piratas que solían asolar la costa.
Para los valdivianos este monumento es un ícono de la ciudad, ya que fue construido con barro y ladrillo y resistió siglos de lluvias, temblores e inundaciones. Hoy funciona como museo y mirador.
Desde su parte superior se obtiene una vista privilegiada del río y los alrededores, y dentro se pueden observar exposiciones sobre la historia colonial de la región. Este torreón, junto con el del Los Canelos, forma parte de un circuito patrimonial que permite imaginar cómo era la vida en tiempos de los conquistadores.
Centro histórico y museos
Si llueve o si sos un apasionado del arte, la historia y la cultura, Valdivia espera con varios museos para recorrer a paso tranquilo. Nuestro city tour histórico propone un recorrido por la Feria Fluvial, el barrio de Collico, la Estación de Ferrocarriles, las Compuertas de Valdivia y los torreones El Barro y Canelo, pero también la entrada a alguno de los museos.
Uno de los más importantes es el Museo Histórico y Antropológico Maurice van de Maele, ubicado en la Isla Teja, frente al centro de la ciudad. Sus salas exhiben piezas arqueológicas, objetos etnográficos y documentos que narran la historia de los pueblos originarios y de la colonización europea en la zona.
A pocos pasos se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo (MAC Valdivia), instalado en una antigua cervecería a orillas del río. Sus exposiciones cambian regularmente y combinan obras de artistas locales, nacionales e internacionales, haciendo de este espacio un referente del arte moderno en el sur de Chile. No desaproveches la oportunidad de tomar una rica merienda en su café.
Después llega el favorito de muchos por su cualidad científica: el Museo Submarino O’Brien. Se trata de un verdadero submarino adaptado para visitas guiadas, y ofrece una perspectiva fascinante sobre la vida en el mar y la historia naval chilena. Subir a bordo, recorrer sus pasillos estrechos y escuchar las historias de los marinos es una experiencia única, sobre todo para quienes viajan con niños o tienen espíritu aventurero.
Parque Oncol
En auto o en colectivo podés aprovechar de una tarde de excursión imperdible: a unos 32 kilómetros de la ciudad se encuentra el Parque Oncol, una reserva natural que protege una de las últimas porciones de selva valdiviana del planeta. Este ecosistema, caracterizado por su humedad constante y su vegetación densa, reúne y conserva a especies endémicas como el monito del monte y el pudú, el ciervo más pequeño del mundo.
Los senderos del parque están bien señalizados y ofrecen distintos niveles de dificultad. Algunos conducen a miradores desde donde se puede ver, en días despejados, el océano Pacífico y los volcanes del interior. Otros se internan en el bosque, donde la luz apenas se filtra entre los helechos gigantes.
El Parque Oncol es ideal para salir a caminar, respirar aire puro, contemplar el paisaje, mirar aves, animales e insectos autóctonos, o incluso hacer actividades como kayak en el río. Pasar una tarde aquí es el plan ideal para encontrar naturaleza y lugares escondidos en Valdivia.
Termas en Valdivia
La ubicación de Chile en el Cinturón de Fuego del Pacífico es la razón de la actividad geotérmica que da origen a más de 270 fuentes termales en todo su territorio. En la zona sur, donde está Valdivia, el clima templado lluvioso convierte a estos centros en destinos operativos durante todo el año.
Geográficamente, estas afloraciones se concentran en las fallas de la Cordillera de los Andes, donde el agua se calienta en profundidad antes de emerger enriquecida con minerales como azufre, magnesio y calcio. Estas propiedades fisicoquímicas otorgan a las termas chilenas un alto valor terapéutico, siendo recomendadas para el tratamiento de afecciones musculares, dermatológicas y del sistema circulatorio.
Termas de Llifén
Las Termas de Llifén se localizan en la comuna de Futrono, dentro de la cuenca del Lago Ranco. Este complejo destaca por su infraestructura de tres piscinas techadas, diseñadas para mantener la temperatura del agua de origen mineral.
El recinto se extiende sobre un parque de tres hectáreas compuesto por vegetación nativa de la selva valdiviana, lo que permite realizar recorridos por senderos de baja dificultad entre árboles autóctonos. La oferta se complementa con servicios de hidroterapia y una propuesta gastronómica que utiliza insumos locales de la Región de Los Ríos, integrando el bienestar físico con el entorno geográfico cordillerano.
Termas de Aguas Calientes
Hacia el sureste se encuentra el Parque Nacional Puyehue, un área de 107.000 hectáreas declarada Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO. En el sector de Aguas Calientes, la actividad termal se combina con el reconocimiento del ecosistema de bosque templado lluvioso.
El recorrido habitual contempla una visita a la zona de Anticura, caracterizada por una serie de saltos de agua y formaciones geológicas de origen volcánico. Las piscinas de Aguas Calientes aprovechan los afloramientos térmicos naturales de la cuenca del río Chanleufú, ofreciendo propiedades mineralógicas en un ambiente de alta biodiversidad donde predominan especies como el coigüe, el ulmo y diversos tipos de helechos.
Termas Geométricas
En el acceso sur al Parque Nacional Villarrica, cerca de Coñaripe, se ubican las Termas Geométricas. Este centro termal ocupa una quebrada natural donde el agua brota a altas temperaturas debido a la actividad geotérmica del complejo volcánico circundante. Los pozones de piedra están unidos por una pasarela de madera que recorre 450 metros de una falla geológica sobre el cauce de un arroyo.
La experiencia integra el entorno boscoso de la precordillera andina con un diseño funcional, permitiendo el acceso a fuentes de agua que varían en temperatura según su proximidad al origen del manantia. Es una de las instalaciones más relevantes de la región por su integración con el paisaje.
Jardín Botánico de la Universidad Austral
A pocos minutos del centro, el Jardín Botánico de la Universidad Austral de Chile es uno de los rincones más bonitos para explorar de la ciudad. Está compuesto por doce hectáreas de bosque húmedo templado donde se mezclan especies nativas y exóticas, senderos sombreados, lagunas chicas y miradores. La mejor parte es que la entrada es completamente gratuita Un plan ideal para descansar en un entorno natural.
El recorrido puede hacerse a pie o en bicicleta. En cualquier caso, vale la pena dedicarle al menos un par de horas, especialmente si te gusta apreciar el cambio en el paisaje con el cambio de la luz del día o con las estaciones.
Visitar El Valdiviano
Entre las experiencias más originales que ofrece la zona está el paseo en tren a vapor “El Valdiviano”, una obra de ingeniería conservada en perfectas condiciones.
El tren a vapor conecta la ciudad con el pequeño pueblo de Antilhue, a unos 29 kilómetros de distancia. El trayecto bordea el río y atraviesa paisajes rurales donde se asoman vacas, casitas de madera, y bosques que se reflejan en el agua. Todo sucede al ritmo lento del tren, mientras que, durante el trayecto, un guía va contando las historias fascinantes de sus años de esplendor.
Durante el recorrido podés visitar el coche comedor para disfrutar de un delicioso almuerzo o un café mientras observás el paisaje cambiante por las ventanillas.
Asimismo, el recorrido suele incluir paradas en Huellelhue, donde los vecinos ofrecen productos artesanales y caseros, y en Antilhue, donde los visitantes pueden recorrer la feria artesanal y probar especialidades típicas como empanadas de mariscos o mermeladas caseras.
El sistema de fuertes de Valdivia
Uno de los patrimonios más impresionantes de la zona es el sistema de fortificaciones españolas, construido entre los siglos XVII y XVIII para proteger la bahía de Corral y el acceso fluvial a Valdivia.
Este conjunto de fuertes fue uno de los más importantes del continente y está formado por el Castillo de San Pedro de Alcántara, en la Isla Mancera, y el Castillo de Corral, entre otros. El primero se alza sobre un acantilado, rodeado por vegetación costera y con vistas panorámicas al mar. El segundo, en la costa continental, conserva sus murallas, cañones y salas convertidas en museo.
El Mercado Fluvial
Otra opción que recomendmos es parar a comer algo rico y regional por el Mercado Fluvial, donde hay muchas opciones de pescados y mariscos frescos. Las vendedoras ofrecen sus productos, los turistas sacan fotos de los lobos marinos que esperan pacientemente las sobras, y los aromas de las cocinas locales invitan a quedarse a almorzar.
El mercado fue declarado Monumento Nacional por su valor patrimonial y su importancia para la economía local. Además de los puestos de pescado y mariscos, hay tiendas de artesanías, locales de frutas, verduras, quesos y dulces regionales. En los restaurantes contiguos se puede probar platos típicos como el curanto, el caldillo de congrio o las empanadas de camarón, acompañados de una cerveza artesanal valdiviana.
La Reserva Biológica Huilo Huilo
Otro plan si es que estás con el auto u otro vehículo, o querés contratar una de nuestras excursiones por Valdivia, es conocer la Reserva Biológica Huilo Huilo, a unas tres horas de Valdivia, en plena cordillera de Los Andes. Creemos que vale mucho la pena ya que es uno de esos destinos bien impactantes del sur de Chile. Este santuario natural es famoso por sus cascadas imponentes, sus bosques húmedos y su biodiversidad única.
El Salto del Huilo Huilo y el Salto del Puma, con caídas de más de 50 metros, son lugares casi hipnóticos. Ni que hablar de los preciosos senderos que conducen a lagunas escondidas en un entorno silencioso admirable.