Así seas un biólogo profesional dedicado a la investigación, un veterinario con pasión por la fauna silvestre, o un simple entusiasta que siente ternura al verlos caminar, en Punta Arenas, la ciudad más austral de Chile, vas a encontrar un destino privilegiado para acercarse a diferentes colonias de pingüinos.
Si te interesa ver de cerca a estas adorables aves y conocer cómo es el espacio natural que habitan, nada mejor que navegar hacia dos islas repletas de nidos y madrigueras y cruzar el Estrecho de Magallanes. Ahí es el lugar perfecto para contemplar una de las pocas colonias de pingüinos rey en el hemisferio sur. Hablamos de las dos joyas de Punta Arenas: Isla Marta e Isla Magdalena.
A continuación, vas a conocer lo más importante de estos lugares y qué tener en cuenta a la hora de ir. Además, puedes revisar nuestras propuestas de excursiones en Punta Arenas para organizar tu viaje con las mejores actividades.
Cómo ir a Isla Magdalena desde Punta Arenas
Las islas Magdalena y Marta se encuentran a unos 35 kilómetros al noreste de Punta Arenas, y se llega a ellas a través de una embarcación que recorre el Estrecho de Magallanes. Esta navegación es muy tranquila y relajante, ideal para observar el paisaje y los albatros, gaviotas y lobos marinos que aparecen en el trayecto.
En la Isla Magdalena vive la colonia de pingüinos magallánicos más numerosa de la región: unas 69.000 parejas que cada primavera llegan para excavar sus madrigueras, poner huevos y criar a sus polluelos. Y acá está lo importante: sí, es posible bajar a la isla para estar en contacto directo con las adorables aves de la isla.
Una vez que la embarcación se detiene en Magdalena, vas a poder caminar únicamente por los senderos habilitados y mirar desde la distancia los comportamientos de los famosos pingüinos: cómo se alimentan, cómo se desplazan en grupos hacia el mar, y cómo defienden su territorio con llamados y aleteos.
La Isla Magdalena tiene como atractivo además el famoso faro Magdalena, declarado Monumento Nacional de Chile. Fue diseñado por el arquitecto escocés George Slight y formó parte de un ambicioso plan para mejorar la navegación en el Estrecho de Magallanes cuando este paso marítimo era clave para el comercio mundial, antes de la apertura del Canal de Panamá. Hoy, el faro tiene una pequeña sala museográfica donde los visitantes pueden conocer la historia de la isla, de los marinos que dependían de su luz y de las comunidades que habitaron la región.
Excursiones con pingüinos en Punta Arenas
La mejor manera de vivir estas experiencias es presenciándolas con guías especializados, y por eso, desde Tangol, queremos ofrecerte las mejores excursiones diseñadas para que solo te concentres en disfrutar y aprender.
Viaje a Isla Magdalena en Punta Arenas
La Navegación Pingüinera a Isla Magdalena es una de las actividades más demandadas. Parte del muelle de Punta Arenas y navega durante poco más de una hora hasta arribar a la isla. Una vez ahí, los visitantes bajan del barco para recorrer el sendero habilitado, siempre bajo la mirada atenta de los guardaparques.
El tiempo en tierra es de aproximadamente una hora, suficiente para observar miles de pingüinos en plena actividad, sacarles fotos, y escuchar a los guías que comparten datos biológicos y de conservación. El regreso incluye un acercamiento a la Isla Marta, desde donde se aprecian colonias de lobos marinos y aves.
Qué ver en isla Marta
Y después de caminar por Magdalena, el guía te invita a subirse de nuevo al barco para continuar el viaje hacia la Isla Marta. A diferencia de la primera, no se permite descender del barco y caminar por el interior de la isla. Sin embargo, la enorme colonia de cormoranes imperiales y la lobería estarán a simple vista desde la costa, donde el capitán detiene el navío para que todos saquen fotos y observen con tranquilidad.
Visita al Parque Pingüino Rey en Punta Arenas
La otra propuesta destacada es el Full Day Parque Pingüino Rey en Tierra del Fuego. Se trata de una excursión de día completo que combina la navegación por el Estrecho, la visita a la ciudad de Porvenir, el recorrido por museos locales y el ingreso al parque donde habita la colonia de pingüinos rey, la segunda especie más grande del planeta después del pingüino emperador.
Con más de 90 centímetros de altura, pecho blanco y un plumaje gris plateado en la espalda, el pingüino rey impresiona por su porte elegante. Lo más distintivo son las manchas anaranjadas que iluminan sus orejas y su cuello. Verlos caminar en grupo por las playas es un espectáculo difícil de olvidar.
El Parque Pingüino Rey se creó para proteger a esta colonia que se estableció en la zona hace algunos años y que hoy atrae a turistas y científicos de todo el mundo. Visitarlo es una experiencia más extensa y variada, ideal para quienes desean complementar la observación de fauna con el conocimiento de la cultura fueguina. El regreso se realiza cruzando nuevamente el Estrecho, pero esta vez por su punto más angosto, lo que permite disfrutar de diferentes paisajes.
¿Cuándo conviene visitar las islas Magdalena y Marta?
Según los organismos de turismo oficiales de Chile, la mejor fecha para ver pingüinos se prolonga entre octubre y marzo, ya que es esa época cuando los pingüinos llegan masivamente a reproducirse. Asimismo, durante el invierno, los animales migran hacia el norte en busca de alimento, por lo que el monumento natural permanece cerrado.
En caso de que viajes, acordate que la CONAF establece normas normas estrictas para proteger el hábitat de los animales: se prohíbe abandonar los senderos, encender fogatas, o usar el flash para las fotos. Tampoco se permite acercarse demasiado a los nidos.
Qué pingüino hay en Punta Arenas
El pingüino magallánico, cuyo nombre científico es Spheniscus magellanicus, es la especie que reina en la Isla Magdalena. Tienen una altura de 70 centímetros y pesan, en promedio, cinco kilos. Se caracteriza por su plumaje negro en la espalda y blanco en el pecho, atravesado por dos franjas oscuras en forma de herradura. En cuanto al pico, es robusto, y su mirada, curiosa.
Son aves marinas que pasan gran parte de su vida en el agua, alimentándose principalmente de peces y calamares. Pero cada año regresan fielmente a sus lugares de origen para anidar. Excavan madrigueras en el suelo o aprovechan depresiones naturales donde colocan sus huevos. Ambos padres se turnan para incubarlos y alimentar a los polluelos.
Observarlos en su hábitat natural permite comprender la compleja organización de sus colonias. Cada nido tiene un espacio definido, y los límites se respetan con disciplina. Los pingüinos emiten vocalizaciones que recuerdan al rebuzno de un burro para comunicarse y defender su territorio. Para biólogos y especialistas, estar ahí significa presenciar un laboratorio natural a cielo abierto.