Comentários de Hotel Pasaje Solar
Balcones, medialunas y tardes porteñas

Me quedé en Pasaje Solar unos días de verano y la pasé genial. Desde mi habitación se veía Balcarce y, entre edificios, asomaba la cúpula de San Telmo; al atardecer parecía una postal con mate incluido. El cuarto era simple pero cómodo, con balcón ideal para ventilar después de caminar. El desayuno sorprendió: medialunas tibias, pan de masa madre y huevos revueltos hechos al momento. Probé la tarta de espinaca del restaurante, casera y abundante. Volvería sin dudar, aunque el ascensor se toma con paciencia.