Comentários de El Arbol Hostel
Silencio, pileta y descanso tranquilo en Coquimbo

Lo que más disfruté de El Árbol Hostel fue el silencio: dormí con la ventana entreabierta y ni un auto molestó. La pileta estaba impecable, ideal para refrescarse después de caminar, y las áreas comunes invitaban a quedarse: sillones cómodos, sombra y una mesa con naipes. Además, el patio tenía luces cálidas; perfecto para bajar revoluciones.