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Guía otoñal de Buenos
Aires Texto: Juan Pablo
Meneses Fotos: Juan Ernesto Jaeger
4 de Mayo de
2003
El
temblor ya pasó. A poco más de un año de la gran debacle económica,
Buenos Aires parece haber levantado la cabeza. Los espectáculos, la
gastronomía, los libros y el fútbol le dan una nueva vida a la
capital argentina. Un rostro ideal para visitar en
otoño.
Texto: Juan Pablo Meneses, desde Buenos
Aires Fotografías: Juan Ernesto Jaeger
De ser verdad todo lo
que dicen los porteños de su ciudad, Buenos Aires fue por muchísimos
años la capital más importante del mundo occidental. A la par con
París y un poco más arriba de Berlín. ¿Madrid? Un pueblito de
campesinos. Todavía, si uno busca bien, se encuentra con habitantes
de Buenos Aires que hablan de esa manera.
Hace apenas unos
días, en un almuerzo de cronistas de viajes argentinos, Julián, un
periodista del suplemento de turismo del diario "Página 12", se
despachó tranquilamente en la sobremesa: "Hoy Buenos Aires es mucho
más importante que Nueva York, tiene más cultura y más espectáculos.
En Barcelona no pasa nada culturalmente con relación a nuestra
ciudad". Y lo dijo en serio. Y hubo algunas chicas de la mesa
todas porteñas, claro está que le creyeron todo a
Julián.
Pero esos son casos aislados. La inmensa mayoría de
quienes evocan un pasado repleto de luces y fiestas, hoy hablan de
catástrofe. Basta topártelos en un café, o arriba de un taxi, para
que te suelten que la ciudad está podrida, que la rompieron, que
está hecha una basura, que ya no es lo mismo. Obviamente, ésta es
otra exageración.
Buenos Aires ni fue la capital más
deslumbrante del planeta, aunque acá muchos lo crean fervientemente,
ni mucho menos está acabada. Por el contrario, está muy viva. Basta
hojear cualquier periódico un día martes, como haré ahora mismo con
el suplemento de espectáculos del diario "La Nación"... espérenme un
momento... Sigamos: y te darás cuenta que sólo contando Capital
Federal hoy puedes ir a 200 salas de cine, 32 obras de teatro,
cuatro café-concert, ocho restaurantes-concert, diez conferencias de
entrada libre, doce exposiciones, tres presentaciones de libros y
ocho recitales de música popular.
Cafés
Ahora ya es de
mañana y estoy tomando desayuno en La Giralda, un buen y tradicional
café de calle Corrientes (número 1669), donde las paredes tienen
azulejos y venden el mejor chocolate caliente con churros de la
ciudad. Si decides no desayunar en el hotel, o quieres tomarte un
café al mediodía o al atardecer, Buenos Aires tiene la suerte de
poseer una buena cultura de la cafetería (donde el capuccino no se
prepara con sucedáneo, como en los café con piernas de Santiago).
Están en casi todas las esquinas, pero a la hora de elegir es bueno
pensar en ciertos datos probados. Vamos por barrios.
Si estás
en La Boca, el imperdible es La Perla (don Pedro de Mendoza 1899),
con unas medialunas de fama. Si estás en Montserrat, en el centro,
puedes ir al clásico de clásicos, el Café Tortoni (Avenida de Mayo
825), pero también puedes buscar una alternativa saludable en el 36
Billares (Avenida de Mayo 1265), que también funciona como un bar
con mesas de pool.
En la Recoleta, La Biela (Quintana 600),
con un buen tostado de jamón y queso para empezar la mañana. La
cerveza de la tarde, si estás en Palermo, anda a El Preferido de
Palermo (Jorge Luis Borges 2108).
Una vez, en el Británico
(Brasil 399) de San Telmo, se aparecieron tres cantantes de tango en
el desayuno y adentro no había turistas. Otro bueno de San Telmo,
además del clásico café Plaza Dorrego (Defensa 1098), es el Bar Sur
(Estados Unidos 299), donde la mejor hora es en la tarde-noche
cuando conviven tranquilamente el café con galletitas y la cerveza
con maní.
Acá en Buenos Aires tenemos las mejores
cafeterías de Latinoamérica me dice uno de los mozos de La
Giralda, y luego se aleja riendo de su propia
broma.
Paseos
Hoy hay sol, como muchos días del otoño
y del invierno en Buenos Aires. Son las tres de la tarde y en la
Plaza Serrano (que en realidad se llama Cortázar) del barrio
Palermo, hay un desfile de tendencias modernas, de chicas que
caminan como si esto fuera Milán, de tipos que buscan ser
descubiertos por aquel productor descubre-modelos. Si te acomplejas,
tómate algo en el Acabar (Honduras 5733), un estupendo bar de
jugos.
La crisis económica obligó a agudizar el ingenio a
todos los argentinos, aún sin importar que éstos fueran los tipos
con más estilo de toda la urbe. Por lo mismo, las diseñadoras
jóvenes y modernas y lindas y recién bajadas del avión, también
bajaron a la realidad. El resultado ha sido más que saludable. En
improvisadas ferias, que instalan dentro de restaurantes con onda de
Palermo Viejo (especialmente los domingos en la tarde), uno puede
comprar carteras sicodélicas, faldas y vestiditos de lana (acá me
soplan que está muy de moda la lana), accesorios de todo tipo y
zapatos hechos a mano. Las principales ferias se ponen frente a la
Plaza Serrano, y aunque son itinerantes también son fáciles de
descubrir: un gran cartel pintado a mano y que dice "Feria" es la
señal de que adentro pasa de todo.
Si en Palermo Viejo está
la moda y las tendencias nuevas, en San Telmo está lo viejo: las
antigüedades. La gracia es que ahora Palermo queda completamente
peatonal el domingo, llegando a congregar una mezcla tan variada y
divertida que algunos porteños lo llegan a comparar con Lavapiés, el
barrio madrileño.
Si vas a San Telmo un domingo, lo ideal es
que llegues a mediodía. En el mercado hay una mezcla de antigüedades
y feria de las pulgas. También está la clásica feria de la Plaza
Dorrego y los tradicionales anticuarios. Últimamente, también
después de la crisis, se ha llenado de espectáculos callejeros al
estilo de las Ramblas de Barcelona.
Ahora, si buscas
antigüedades, el dato secreto está lejos de San Telmo. Es el Mercado
Dorrego (coincidencia de apellido), en la calle Dorrego casi esquina
con Córdoba. Es el mercado donde las productoras van a buscar
antigüedades para ambientar sus películas de época, donde llegan
cubanos y se llevan containers de antigüedades a Miami y donde
puedes encontrar cosas sin pulir a precios
baratísimos.
¿Quiere ropa y no antigüedades? Bueno, están los
centros comerciales de Alto Palermo (Estación Bulnes del subte),
Patio Bulrrich (Posadas 1245), Galerías Pacífico (calle Florida) y
el Abasto (Estación Carlos Gardel del subte). Si no quiere malls y
busca segunda selección, entonces tu esquina es Avenida Córdoba y
Scalabrinni Ortiz.
Que aprovechen de comprar los
extranjeros. Antes, nosotros íbamos a sus países me dice una
vendedora, y luego sigue con que antiguamente para ellos todo el
resto del mundo era muy barato.
Comidas
Si empezamos
por lo típico, es decir, la carne, un buen lugar es La Brigada
(Estados Unidos 465, tel. 4361 5557; sucursales en Demeria 4711 y
Peña 2475). Además del sinfín de cortes y trozos de buena carne, el
lugar no tiene aspecto de carnicería como otros de San Telmo. Para
los amantes de la vida interior, una recomendación imperdible: los
chunchules (acá chinchulines) de chivitos trenzados ahí
mismo.
Comenzamos a alejarnos de los bifes en el Nuts
(Soldado de la Independencia 1417, tel. 4788 3052), donde te pueden
servir unas mollejas caramelizadas, pero donde las pastas también
son buenísimas. Los tallarines mitad pesto y mitad tuco de Pippo
(Av. Callao 1077) también son de aplaudir y a muy buenos
precios.
Si el tema es comida exótica y una chica linda en la
mesa de al lado y una chica todavía más linda atendiéndote, entonces
el lugar es Sudestada (Guatemala 5602), donde hay comidas del
sudeste asiático que se come con las manos.
Si el plan es
salir completamente de lo típico de Buenos Aires, entonces es hora
de ir al Barrio Chino y sentirás que te fuiste derechamente a
Oriente. El Barrio Chino está en Belgrano, y se puede llegar en tren
(el que va a Tigre desde Retiro), bajando en Barrancas o le dices al
taxista que te lleve.
Está ubicado en la calle Arribeños
entre el 2100 y 2300. Son cuatro manzanas con supermercados,
restaurantes, instituciones sociales, templos religiosos, casas de
regalos y bazares de la colectividad china instalada hace unos años
en este barrio. Un buen restaurante es el Chinatown (Juramento 1656,
tel. 4786 3456) y el Todos Contentos, en la misma esquina. Los
precios promedio van de los 25 a los 50 pesos. Además hay tiendas
medicinales, sushi para llevar y en los supermercados del sector
todo es oriental.
Buenos Aires ya no es como antes
dice una tradicional viejita de Belgrano (antiguo barrio
aristocrático), mirando todo lo que se mueve a su
alrededor.
Tango
A veces llega un visitante a Buenos
Aires y dice: "No quiero saber nada de tango, la última vez que
estuve fui a un espectáculo y con eso tengo suficiente". Grave error
por dos razones: 1) los espectáculos de tango para turistas son
despreciables, así que no cuentan; y 2) el placer de ir a una
milonga típica es un panorama a nivel mundial. Así que vamos de
tango.
Un sábado en la noche fui al Club Gricel (La Rioja
1180, tel. 4957 7157), y vi a los mejores bailarines de mi vida:
porteños comunes y corrientes que desempolvan sus zapatos de charol
y mujeres que van por su cuenta y se visten con esmero para recorrer
la pista moviendo los pies. El Gricel es un club de barrio, con
mesas alrededor de la pista y donde pisé varias veces a mi
acompañante dándomelas de bailarín (finalmente uno se tienta y sale
a la pista sin tener idea).
Otro lugar clave es La Catedral
(Sarmiento 4006, tel. 15-5325 1630), donde también dan clases
gratis. Supuestamente con una clase uno ya no hace el ridículo. La
pareja debe tener en cuenta dos datos importantes antes de bailar.
1) El hombre es el que siempre lleva a la mujer y 2) la mujer debe
inspirar al hombre para que la sepa llevar.
La Milonga Ideal
(Riobamba 416, tel. 4605 8234) es otro sitio para entretenerse
mirando a los bailarines del barrio y arriesgarse con unos pasos de
principiante. La Viruta (Armenia 1336, tel. 4774 6357) es una
milonga de Palermo Viejo que funciona después de las doce de la
noche en el Club Armenio, donde antes de esa hora venden comida
árabe.
Lo ideal es tratar de entender el tango, y vivirlo en
su nostalgia. Por algo todos los porteños viven llorando lo que
fueron: porque, ellos lo saben mejor que todo el resto, nunca lo
fueron. Y la nostalgia de lo perdido y de lo que nunca se tuvo
merece una noche de milonga en una ciudad llena de vida. Donde
pasarlo mal es un crimen. Y donde vivir puede ser una cosa
buena.
DATOS PRÁCTICOS
Llegar
A Buenos Aires
vuelan Aerolíneas Argentinas, Southern Winds, LanChile, Varig y
Avianca por tarifas que parten en los 109 dólares (más impuestos).
Air France también vuela por 119 dólares (más los
impuestos).
No olvide que al salir de Ezeiza hay que pagar un
impuesto extra de 18 dólares.
Dormir
La elección de
hoteles en Buenos Aires es tan larga que si no te arriesgas, puedes
pasarte un fin de semana buscando hospedaje. Una alternativa es el
NH Jousten (Avenida Corrientes 240), con precios desde 70 dólares.
Algo diferente es el Broadway All Suites, (Avenida Corrientes 1173),
un hotel de diseño desde 52 dólares. Una opción bien económica es el
Gran Hotel España (Tacuarí 80, tel. 4343 5541) con habitaciones
desde ocho dólares. De todos modos, entra en www.buenos.
aires.guia-de-hoteles.com
Ojo con...
Un dólar
equivale a 2,85 pesos argentinos. Códigos telefónicos:
54-11.
BORGES, GARDEL Y EVITA
Todos los fines de
semana el gobierno de la ciudad de Buenos Aires organiza visitas
guiadas (y gratuitas) a los lugares porteños más emblemáticos de
Jorge Luis Borges, Carlos Gardel y Evita. Los cupos son limitados, y
la inscripción previa se hace al teléfono 4114 5794. Algunos sitios
que se deben tener en cuenta:
Borges:
Fundación
Internacional Jorge Luis Borges: recuerdos y objetos del escritor.
Anchorena 1660.
Calle Serrano: niñez de Borges. Serrano
2147.
Biblioteca Nacional: de la que Borges fue director.
México 564.
Librería La Ciudad: frecuentada por el escritor,
porque vivía enfrente. Maipú 994-6 B.
Gardel:
Casa de
Carlos Gardel. Jean Jaures 735.
Casa del Teatro-Sala Carlos
Gardel. Avenida Santa Fe 1243.
Hipódromo de Palermo. Avenida
del Libertador 4401.
Cementerio de la Chacarita. Avenida
Guzmán 780.
Evita:
Plaza Evita. Avenida El Libertador,
entre las calles Agüero y Austria.
Instituto Eva
Perón.
Cementerio de La Recoleta.
BREVES
Los
argentinos están muy felices con su princesa europea. Ella es Máxima
Zorreguieta, casada con el príncipe de Holanda. La felicidad llega a
tanto, que se está exponiendo el mismo vestido que usó para su
casamiento y la mesa donde cenó aquel día histórico (Museo Nacional
de Arte Decorativo, Av. del Libertador 1902).
Eso de que los
vinos argentinos son malos ha pasado a ser un añejo mito de los
desinformados. Hay muy buenas bodegas (casi todas mendocinas),
varias revistas y buenos bares. La gracia de la tienda Winery (Av.
Alem 880 y Av. Del Libertador 500 y 5100), es que uno puede comprar
vinos argentinos y de los principales países productores. También
chilenos, para los que extrañen el país.
Las peluquerías de
Buenos Aires tienen cierta fama entre las chilenas, pero Julio Pan
luce escrito en su salón "El coiffeur de los futbolistas". El local,
tapizado con camisetas de fútbol y fotos de jugadores que pasaron
por sus tijeras, queda en Julian Álvarez 327, casi esquina
Corrientes. Por 18 pesos te corta como el jugador que quieras. Tel.
4854 3628.
Hay una sucursal de la cadena de comida Hooters,
de Estados Unidos. La gracia es que las chicas que atienden llevan
shorts muy ajustados y escotes generosos. Vicente Pérez y Junin,
Village Recoleta. Tel. 451 43434.
Si quieres ir al fútbol, al
famoso fútbol argentino, pero te da miedo la violencia o la llegada
a la cancha, hay una alternativa que se llama Tangol: una empresa
que te va a buscar al estadio, te sienta en las mejores localidades
y si quieres te pone un guía. Queda en Florida 971, local 59. Tel.
4312 7276. |
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